El periplo comenzó cuando un hombre de Perugia que había ido a pasar una agradable velada apostando en el Casino de Campione -en la rivera del lago de Lugano- terminó preso tras ser acusado de ladrón y detenido ante las miradas absortas de los demás apostadores allí presentes.
El jugador se hallaba sentado en la mesa de Punto y Banca del casino cuando un hombre identificándose como encargado de la seguridad del casino se le acercó diciéndole que había sido visto robando los anillos de una jugadora. Dicha persona los había colocado momentáneamente sobre una mesa de juego y el apostador fue informado que no podría defenderse pues había sido grabado por las cámaras de vigilancia del casino.
Tras esto, fue detenido y -para mayor humillación- debió acreditar su identidad y exhibir la entrada a la sala de casino a quien dijo ser la inspectora de juegos del establecimiento.
Finalmente el apostador fue liberado gracias a la intervención de un subteniente de Carabineros quién pidió ver la cinta de las cámaras de vigilancia y comprobó que el verdadero ladrón había huido. Tan lamentable situación ha llevado a este jugador a presentar una demanda por daños y perjuicios contra el Casino.